Powered By Blogger

sábado, 25 de febrero de 2012

Eternamente

Entra el sol preguntando quién eres, cuestionando la dulzura de tus ojos, de la inalcanzable expresión de las nubes deshechas de amor por tí. Y eres mi sol, mi cielo y mi mundo. ¿Sonarán los acordeones en el sueño inexplicable del mundo vigilando tus aromas y tus desvelos? Te amo hasta el infinito violín de aquel día, ¿lo recuerdas, mi vida? Aquel día el piano guió tu sonrisa hasta mis manos alzados contra la virtud de las bellas inalcanzables...me encontraste bella y especial, ¿recuerdas? Me asombraron tus manos inquietas buscando el sol de tanta maravilla, y yo, en el mismo instante, encontré tu mirada enamorada de mi cielo...y desde entonces somos uno.
Subimos las escalas de oro más infinitas de aquella estación, y mientras el tren se disuelve en el mar de la hermosura, seguimos siendo aves; seguimos soñando los sueños que un día nacieron y nunca más se fueron. ¿Alcanzarán los relojes, amado mío? Me escondo y te abrazo instantáneamente, como si las nubes se arremolinaran bajo el sol buscando una sombra maravillosa, el escondite perfecto de la maldad. ¿Bailemos, cielo mío?
Un paso, se acerca tu cuerpo alargado del mundo saliente; otro paso, nace tu dulzura gigante mío...más pasos y tu rostro se une al sol universal. ¿Quién eres, bello nacido de las estrellas? Sólo un Dios pudo haber dejado tal maravilla ante la sencillez de una doncella capaz de cuidarlo y adormercerlo en los sueños más bellos del mundo. Nació un día en que el mar cuestionaba la maldad del mundo y se unía a los delfines en la búsqueda de lo inexpresable, de lo infinito eterno hasta el horizonte...y ahí estabas tú, danzando en la escarcha de la creación pura, del místico poder de la poesía. Dime, ¿quién eres, guapo caballero, noble hombre? ¿Tengo yo, simple calabaza, la dignidad de aparecer ante tu pureza y tu persona? Bailaré hasta que el mundo te salve del Dios malvado, de la música que busca aparecer la lluvia caída de quién sabe dónde. Un piano sonará para siempre en nuestros corazones...y me entregaré a tí tal como el sol pide ante tal ilusión...¿Eres una ilusión amado mío? No me dejes, estaré aquí buscando tu sosiego mientras el mar busque el horizonte caído en la guerra, estaré aquí para que seas feliz.

¿Existirá, Dios mio, una imagen más hermosa e infinitamente maravillosa que tus ojos por la mañana al observar el sol? No lo creo.

Te amaré eternamente.

Ari :)