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martes, 28 de junio de 2011

Ardillas.

Te amo incondicionalmente, te amo como una golondrina desesperada; te amo hasta que el aire deje de existir y nuestros corazones queden como estrellas gigantes en el universo. Te amo, te quiero, te adoro.
Eres mi pequeño dulce, mi cosito pequeño, mi amor, mi vida, mis sueños.
Lo único que quiero decirte es que todo todo estará bien, cada día un féniz dedica sus lágrimas a rejuvenecer el corazón de los errantes. ¡Somos nosotros amor! Somos las ardillas más misteriosas del universo.
Te amo, por siempre. 
Es una promesa.
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"Traigo un amor muy parecido al universo" c:

lunes, 27 de junio de 2011

Desde que el minotauro se alejó de los recuerdos.-

Desde aquel día en que el mismo Borges comenzó a describirme su pesar de ceguera recóndita, que supe que amaría de una forma no prevista, con aquellas sensaciones de dulzura caminando por el vértigo de los dedos de las manos: de mis manos.
Formas de amar de días de neblina, formas de besar desde la tristeza de los ojos sin abrazar...y nosotros abrazando la pasión desenfrenada de un Junio sin lluvia, pero con las lágrimas intactas. Y mientras, ¿de qué se rie Borges? Nadie lo sabe; sólo nuestras manos son testigo del día bendito en que alguno de sus poemas tocó a nuestras poemas, y los claveles blancos hicieron su parte a través de la humildad.
¿Y dónde están aquellas flores sin besar? Se quedaron, quizás, en la mesa del olvido, del día en que ni la mismísima lectura fue correspondida. Besos gigantes, historias de un brazo perdido entre la multitud... y dos grandes versos se esfuman hasta aparecer en la forma de aquellos dos ángeles perdidos, desorientados en el recuerdo de una mesa solitaria...con la lectura sin ser tocada. 
Y fuimos reyes, y nos demostramos el más bello despertar, la más antigua blancura de los demonios inmortales por sus estrellas perdidas. ¿Y qué pasó con las estrellas que se sucedieron a lo largo de las noches más eternas del mundo? Se estrellaron ante la inmensa multitud de anocheceres, de ocasos y de abrazos.
Y siguen perfectos ante el asombro de los placeres cuyo límite no conoce el sueño desesperado de los dos amantes; y se mezclan junto a las noches jubilosas del aroma americano de los versos...¿Y qué son?
Son, simplemente, las estrellas más bellas de la historia.




Una pequeña sorpresa c:

¿Sabes qué fue lo primero que me enamoró al verte sonreír tan drásticamente? Tu mirada. Esos ojitos descomprimidos en la magnitud de las palabras precisas, de aquel instante bello en que las escaleras de los libros se confabularon para hacernos caer como dos pequeños corderos. Aquel cabello del viento supremo de las rocas más recónditas, aquel sueño que se asomaba ante la música de un corazón silencioso.
Y silenciosamente caí...
La locura de aquel tiempo se despertó en  todos los segundos del mundo, y desde entonces jamás pude saber qué tan loca me había vuelto...¿y quiénes somos ahora? Somos el sol sin vanidad, la mirada silenciosa que nos enamoró tan sigilosa y furtivamente. Y te amo, y ninguna nube triste se apoderará del púrpura bello de tus ojos encantados.
¡Es que esa mirada me dice tantas cosas! Tan bello me asomas tu corazón por la pupila de un árbol luminoso, de un rayo enorme entre la tempestad de la realidad, y caigo rendida a la somnolencia de un sueño hermoso, de la aventura única de nuestras manos.
Y sigo aquí tan enamorada, y buscando la sorpresa perfecta para ver brillas el espejo de tu campo c:
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"Cuando tú te vas un sólo instante, el tiempo y yo lloramos"

domingo, 26 de junio de 2011

Aventura de un sueño único



Era un día en que las nubes se tropezaban con el viento de la vida nuestra, y nada podía calmar el púrpura que nacía de aquel sol, de aquel amor, aquel púrpura cuyo aroma transporta al recóndito mundo de la libertad. Como en aquellas edades místicas, ambos labios eran un suspiro de líquido estelar, de los trenes que jamás fueron abandonados, eran tierra y lluvia que luchaban contra todo para estar unidos, mientras ambos labios se abrazaban con ternura*

Dos titanes entre aquel dulce manjar, entre el mundo travieso de sus pieles, y el mundo del sueño gigante, de los pensamientos amordazados hasta estallar. Y es que el mundo jamás había visto algo así: dos cielos sintiendo nerviosos escalofríos, formando un solo universo
soñando en un apacible manto púrpura. Dos corazones soñando hasta el fin de las pasiones, hasta que el mismo verso no sabía expresar tal emoción, hasta que sus brazos se unían como dos estrellas contando sus historias. Fue la unión del agua y los recuerdos, de los cabeceos aromáticos de las flores contra el viento, fue el despegue de una golondrina, así fue aquel momento. Y mientras ambas manos soñaban con jugar por siempre en aquel lenguaje de universo, sus almas palpitaban sin la razón del mundo extranjero; esta vez gritaban por la locura más bella del mundo. y aquel melodioso grito bastó para que, al caer, las hojas cortaran las cadenas…Nació. Abrió los ojos y contempló ambas miradas, ambos silencios, ambos gestos…y supo que aquella sería la palta más verde de todas, la más soñadora. ¿Cómo decirle todo lo que había pasado? No era necesario, a la noche sigue necesariamente la luz, y así fue, la luz apareció con sus manos bellas en la mañana, con un vaso de lunas llenas en su interior, y con aquellos brazos de sol al interior de su corazón. Nada perturbaba, puesto que en las burbujas de amor no hay espacio para nada que no entre por el corazón, no sabía que ocurría en derredor, sólo sabía que en aquellos ojos estaba reflejado el paraíso, Y que el cielo había sido testigo de aquel juramento, dando su promesa de no llevarse las estelas de aquel mundo pequeño, y gigante como en los sueños. Los momentos se tornaron un viento ensordecedor, el murmullo más bello de todos, la esperanza en almas nacidas en aquella tierra bella…y los pergaminos de la tristeza se deshicieron como dos lagrimas nacidas del pesar. ¿Qué otra cosa podía pasar? entregándose al viento se transformaron en alquimistas exitosos, y las quimeras de aquella noche reluciente quedarían en aquellos ojos por siempre, mientras el propio púrpura daba el saludo inicial de aquellas gigantes esperanzas



Y el universo silenció su vida para dar a aquellas golondrinas la mayor felicidad de todas, para otorgar aquella dulzura de las estrellas gigantes.